Está claro que solo con una película no aprendemos Historia, además el cine, en muchas ocasiones, se ha limitado a narrar los grandes acontecimientos, los grandes personajes, olvidando al resto.
La Tierra Pura nos ha acercado al desconocido Japón del s.XIX. Gracias a esta novela entendemos un poco más el por qué de las enigmáticas geishas, el código de honor de los samurais, qué era un shogún o por qué fue necesaria la restauración del emperador, el Mikado, en la Era Meijí.
Actualizado ( Viernes, 09 de Diciembre de 2011 00:14 )
El pintor noruego Edvard Munch, que tantas veces representó en sus cuadros un profundo temor ante la presencia femenina, escribió en su Diario que:
"La mujer, con sus múltiples facetas, es un misterio para el hombre. La mujer es al mismo tiempo una santa, una bruja y un infeliz ser abandonado".
Al margen de lo que el atormentado Münch pensara, es cierto que a finales del siglo XIX la mujer se convirtió en un asunto candente, que atrajo la atención de moralistas, científicos, filósofos, intelectuales y artistas.
Algunos hablaron de la mujer tradicional educada para ser esposa y madre echando mano de la ciencia para demostrar de manera infalible su inferioridad intelectual; otros, temerosos ante los nuevos tiempos, crearon verdaderos mitos femeninos -la devoradora y perversa mujer fatal, la mujer dependiente y frágil-, solo unos pocos anunciaron el nacimiento de una nueva mujer reivindicativa y libre.
María Rocamora nació en Villafranca del Penedés, comarca agrícola situada al sur de Barcelona. Su padre era un propietario agrícola acomodado dedicado al cultivo de la vid. María se casó con un conocido abogado de Barcelona que acaba de morir víctima de la última epidemia de colera. Tiene 3 hijos con edades comprendidas entre los 7 y los 13 años. Su marido le ha dejado en herencia un piso en la ciudad donde vive la familia y el servicio, situado en la calle Tallers y un capital de 20.000 duros en el Banco de Barcelona. A María se le plantea una tarea difícil de resolver: debe decidir qué hacer para poder criar a sus hijos y darles una educación apropiada a la posición social que han ocupado hasta ahora.